Blog

Secuestrar a José Cendón es secuestrar la Fotografía

Es en casos como éste, cuando más sangrante se muestra la persecución sobre la fotografía y su capacidad para ejercer la libertad de expresión.
A los que nos sentimos plenamente identificados con el sentimiento de Cartier-Bresson, «Sólo el fotoperiodismo es fotografía, todo lo demás es pintura ”, hechos como éste no pueden más que afianzar nuestra convicción sobre el género fotográfico del reportaje. Es ahí donde la fotografía alcanza su verdadero significado, mostrar la realidad y denunciar la injusticia social.José Cendón, fotógrafo gallego que ha conseguido el premio world press photo por un trabajo sobre un hospital psiquiátrico en Burundi, es un autor duro, que muestra una fotografía dura, pero sin una pretensión escabrosa sino sólamente crítica. Su vida transcurre en África actualmente y su domicilio lo tiene en Ruanda trabajando para la agencia France Presse. Cendón manifiesta claramente su adherencia a este sentimiento de Cartier-Bresson: «No me atrae demasiado la idea de ser un fotógrafo de prensa en un país donde las cosas marchan bien». Yo añadiría: eso sería hacer pintura.Desde aquí, sólo desear que sea liberada la fotografía.

Recogida de firmas en apoyo a la liberación.

Un fotógrafo encantador

Un entrenador de fútbol decía que se juega como se entrena, y de Alberto García-Alix … es fácil decir que fotografía como vive. Uno de los máximos exponentes de la movida madrileña, las motos Harley Davidson, los tatuajes, la música y la noche han sido sus musas de inspiración, y sus retratos en blanco y negro, con series dedicadas a las motos, los presos, las estrellas del porno, los yonquis y los tatuajes, su principal obra fotográfica.

Además de sus fotos, la mejor definición de él la hace uno de sus amigos, el escritor Ray Loriga:
«No se puede negar que García-Alix es un hombre encantador, como lo son con frecuencia los enterradores. Y elegante y guapo. Buen bailarín y conversador inagotable. Imprescindible, como amigo y como artista. Más respetuoso con el pasado que con el futuro. Inteligente, demoledor, caótico. Exigente en el castigo y en el premio. Triste como un martillo (…).Alrededor de Alberto siempre hay vino y canciones, fiestas memorables, líos imposibles, lecciones de historia, disputas, nacimientos, muertes, cárceles, tangos, parques y el resto de las cosas que hacen la vida soportable e insoportable al mismo tiempo. Junto a Alberto se camina en círculos. Se gana tanto como se pierde. Se ríe uno mucho y luego, al poco, se pregunta uno de qué demonios se andaba riendo»