LA FUNCIÓN DE LA FOTOGRAFÍA Y LAS ASOCIACIONES

Artículo de opinión para el número 7 de la revista AFUDIGITAL.
En las últimas
fechas, antes de publicarse esta revista, se están retomando acciones para
volver a poner en marcha en nuestra comunidad autónoma, la abandonada, desde
hace más de una década, Federación Andaluza de Fotografía, seguramente debido a
que asistimos a un nuevo boom de la afición por la fotografía. Desde el
surgimiento y desarrollo de la fotografía digital, si en algo está todo el
mundo de acuerdo es que la nueva tecnología ha traído “la democratización de la
fotografía”, concepto algo gastado y que también puede tener sus
inconvenientes.


Decía José Benito
hace un par de años en el muy recomendable curso “Un año de Fotografía”, que
existen en estos momentos más de 200.000 personas en este país que de alguna
manera realizan fotografía con calidad o con pretensiones de autor. Parece
importante establecer esos canales de conexión entre colectivos, de tal forma
que la sociedad de aficionados a la fotografía se interrelacionen, conozcan e
intercambien conocimiento y personalidad de lo que unos y otros hacen, en favor
de un desarrollo de la cultura visual.

Y todo esto sucede
al mismo tiempo que vivimos tiempos de cambio y de crisis impuestos, en los que
como no, los poderes públicos, más que antes, dejan de fomentar la cultura en
todos sus aspectos y de apoyar a las entidades que realizan una labor social
siempre minusvalorada. Que a nadie le quepa duda que las asociaciones
fotográficas, sin recursos y sin apoyo, contribuyen a la cultura, en este caso
visual,  desde una faceta de altruismo
desinteresado y cuya fuerza no es otra, que la pasión de sus aficionados,
reunidos en un primer momento con el objeto de una diversión por la fotografía,
pero atraídos por conocer a otros con su mismos intereses. Esa pasión de amateur
a la que se refirió José Manuel Navia, cuando tuvimos el honor de disfrutar de
su presencia en la sede de AFU, que no podía perder el profesional, pero por la
cual también corría el peligro el aficionado de sólo recibir elogios y
prebendas, pues su obra muchas veces quedaba a la vista de los círculos
familiares y de amistad.


Por otro lado creo
que el objeto de los clubes, asociaciones y agrupaciones fotográficas debería
ir más allá de aportar una formación a su masa social y a exponer su obra al
público. En el reciente documental “Recordando a Susan Sontag” esta figura de
la vanguardia cultural en tantos aspectos, comentaba en relación a su ensayo
“Sobre la Fotografía” (1996) que “el problema no es que la gente recuerde a
través de las fotografías sino que solo recuerde las fotografías”, dejando
claro a mi entender una misión clara para ésta. El revolucionario grupo AFAL
surgido en 1950, se propuso romper con la tradición pictoralista de las
agrupaciones inspirándose en las tendencias extranjeras en ese momento,
mediante una revista, AFAL, en la que el género documental y humanista era el
protagonista y la imagen un instrumento de la cultura y la comunicación. Ese
colectivo eludió la censura en aquellos tiempos y mostró una realidad visual al
mundo cumpliendo con una función de denuncia.

Por eso me
sorprende en los tiempos actuales, que en los frentes de la vanguardia
fotográfica se ensalcen tanto los postulados del arte del apropiacionismo
basados en la excusa de la ingente masa de imágenes producidas gracias a la “democratización”
de la fotografía, y que por tanto ya no tiene objeto seguir produciendo
imágenes sino crear con ese exponencial número de fotografías que circulan por
la red “tomándolas prestadas”. Eludiendo el debate sobre la valoración
meramente ética de esta práctica, no me parece que estén todavía todas las
fotografías hechas ni que no sea necesario reflejar la realidad de un mundo
siempre cambiante ¿No será quizás más necesaria que nunca una fotografía
documental que denuncie unos tiempos de crisis y de injusticia, de reflejar
nuestra realidad actual en todas sus vertientes? En 1950 eso supuso una
innovación en nuestro país y se hizo con un género como el reportaje.
Actualmente ¿cuál es la innovación de los movimientos artísticos y la
pretensión de los colectivos fotográficos? Ojalá la inquietud de la afición
fotográfica no quede en un mero asueto.

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