Un fotógrafo encantador

Un entrenador de fútbol decía que se juega como se entrena, y de Alberto García-Alix … es fácil decir que fotografía como vive. Uno de los máximos exponentes de la movida madrileña, las motos Harley Davidson, los tatuajes, la música y la noche han sido sus musas de inspiración, y sus retratos en blanco y negro, con series dedicadas a las motos, los presos, las estrellas del porno, los yonquis y los tatuajes, su principal obra fotográfica.

Además de sus fotos, la mejor definición de él la hace uno de sus amigos, el escritor Ray Loriga:
«No se puede negar que García-Alix es un hombre encantador, como lo son con frecuencia los enterradores. Y elegante y guapo. Buen bailarín y conversador inagotable. Imprescindible, como amigo y como artista. Más respetuoso con el pasado que con el futuro. Inteligente, demoledor, caótico. Exigente en el castigo y en el premio. Triste como un martillo (…).Alrededor de Alberto siempre hay vino y canciones, fiestas memorables, líos imposibles, lecciones de historia, disputas, nacimientos, muertes, cárceles, tangos, parques y el resto de las cosas que hacen la vida soportable e insoportable al mismo tiempo. Junto a Alberto se camina en círculos. Se gana tanto como se pierde. Se ríe uno mucho y luego, al poco, se pregunta uno de qué demonios se andaba riendo»

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